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lunes, 23 de enero de 2012

Del tamaño de Mercurio, este mundo rocoso se volatiliza por estar demasiado cerca de su estrella


¿Puede evaporarse un planeta? Sí, claro, hay algunos ejemplos de gigantes gaseosos o Júpiter calientes, que terminan de esa forma. ¿Pero un planeta rocoso, que además tiene el tamaño de Mercurio? La respuesta, si los científicos no están equivocados, es, por extraño que nos parezca, positiva. En efecto, eso parece estar ocurriendo ante nuestros ojos. De confirmarse, sería la primera vez que un planeta con el corazón de roca se transforma en una nube de gas con una cola como la de un cometa, lo que demuestra lo asombrosos que pueden llegar a ser los mundos fuera de nuestro Sistema Solar. La investigación, llevada a cabo por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, aparece publicada en arxiv.org.
La evaporación, según publica New Scientist, se infirió a partir de observaciones realizadas con el telescopio espacial Kepler de la NASA. Los investigadores comprobaron cómo una estrella llamada KIC 12557548, ligeramente más pequeña que el Sol, sufre un pequeño eclipse cada 15.685 horas, con una gran precisión. Esto sugiere que un compañero orbital está en tránsito, es decir, que pasa por delante de la estrella. Pero a diferencia de otros tránsitos vistos por Kepler, el «guiño» de este sistema varía enormemente de un paso a otro.
Los científicos creen que esta variación está motivada por algo que parece asombroso. El planeta que pasa por delante se está convirtiendo en gas debido a la intensa radiación de su estrella. Y es que el planeta se encuentra a solo un 1% de la distancia de la Tierra del Sol, donde se debe alcanzar una temperatura de 2.000 grados Kelvin. «Eso está muy por encima de lo que se necesitan para vaporizar el piroxeno y olivino, minerales comunes que forman los planetas rocosos», dice a New Scientist Eugene Chiang, de la Universidad de California, Berkeley, y miembro del equipo de investigación.
Como resultado, el planeta se deshace en una cola de vapor y polvo. Esta gran nube alrededor del planeta bloquea la luz de la estrella cuando el exoplaneta pasa por delante. Esto es similar a la forma en la que la luz solar vaporiza el hielo de los cometas, produciendo una nube de polvo que se denomina coma. Por ese motivo, el planeta puede tener incluso una cola como la de un cometa.
El equipo cree que el planeta debe de tener el tamaño de Mercurio porque si fuera más grande, su gravedad evitaría que el gas y el polvo se escape al espacio para formar la nube, mientras que un planeta más pequeño se evaporaría tan rápido que sería prácticamente imposible encontrarlo en esa fase.

El destino de Mercurio

Asumiendo que el planeta es del tamaño de Mercurio, desaparecerá en unos 200 millones de años. Según los científicos, esto puede ser un ejemplo de lo que ocurrirá en nuestro propio sistema solar, dentro de miles de millones de años cuando el Sol se convierta en una gigante roja. Antes de ser tragado por nuestra estrella, Mercurio hervirá y se sublimará, también, en una nube de polvo.

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